Por D. Pedro Martín Pérez. Médico de Familia y Comunitaria.
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El   colesterol   es   una   sustancia   grasa   (un   lípido)   presente   en   todas   membranas   que   recubren   las   células   del   organismo   por   lo que   es   indispensable   para   la   vida.   Pero   también   es   necesario   porque   el   cuerpo   lo   necesita   para   fabricar   hormonas,   ácidos biliares,   vitamina   D,   y   otras   sustancias.   Sin   embargo,   el   aumento   del   colesterol   en   la   sangre   y   su   depósito   en   las   arterias puede   ser   peligroso   y   producir   ateroesclerosis   (estrechamiento   o   endurecimiento   de   las   arterias   por   depósito   de   colesterol en sus paredes).
Doctor, ¿padezco de colesterol?
El riesgo de sufrir un infarto o un ictus está directamente relacionado con los niveles de colesterol en sangre.
Según   el   estudio   ENRICA   (Estudio   de   Nutrición   y   Riesgo   Cardiovascular   en   España),   la   mitad   de   la   población   adulta   de   nuestro país tiene el colesterol elevado. La   mayor   parte   de   nosotros   producimos   más   colesterol   en   nuestros   cuerpos    (aproximadamente   el   75-80%   del   colesterol que   tenemos)   que   el   que   consumimos   con   los   alimentos   (que   representa   aproximadamente   el   20-25%   de   colesterol   que tenemos). El   colesterol   no   es   soluble   en   los   medios   acuosos   (como   la   sangre)   por   lo   que   para   ser   transportado   el   organismo   usa   las llamadas lipoproteínas, formadas por una parte lipídica (o grasa), otra acuosa y otra proteica. Aunque existen varios tipos diferentes de lipoproteínas , dos son las más importantes que trasportan el colesterol en la sangre: Lipoproteínas   de   baja   densidad   o   LDL    (Low   density   lipoprotein   =   LDL),   que   también   se   conocen   como   colesterol "malo".    La    mayor    parte    del    colesterol    en    sangre    es    colesterol    LDL    (c-LDL).    Son    las    lipoproteínas    encargadas    de transportar el colesterol a los tejidos para su utilización, incluyendo las arterias. Lipoproteínas   de   alta   densidad,   o   HDL    (High   density   lipoprotein   =   HDL),   también   conocidas   como   colesterol   "bueno", son   las   encargadas   de   recoger   el   colesterol   de   los   tejidos   y   transportarlo   al   hígado   para   su   eliminación   a   través   de   la   bilis y las heces. Un nivel bajo de colesterol HDL (c-HDL) aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Tener   mucho   colesterol   "malo"   (LDL)   facilita   que   las   moléculas   que   lo   transportan   en   sangre   entren   a   la   pared   de   las   arterias, allí,   como   no   están   protegidas   por   los   antioxidantes   de   la   sangre,   se   oxidan,   lo   que   provocan   una   respuesta   inflamatoria   y   de esta    manera    las    LDL    se    acumulan    en    el    interior    de    las    paredes    de    los    vasos    sanguíneos     formando    las    "células espumosas",   y   esta   acumulación   es   el   primer   paso   para   la   formación   de   la   placa   de   ateroma ,   provocando   el   estrechamiento   o endurecimiento de las arterias. Esto    a    su    vez    va    dificultando    el paso   de   la   sangre   por   esa   arteria hasta   que   se   termina   obstruyendo e   impidiendo   que   el   oxígeno   llegue a ese órgano. También     puede     ocurrir     que     se rompa   esa   placa   (por   ejemplo   por un   aumento   de   la   tensión   arterial) lo     que     ermite     que     la     sangre circulante    se    ponga    en    contacto con   los   elementos   constitutivos   del interior   de   la   placa   provocando   un trombo        que        produce        un obstrucción aguda de esa arteria. Según    donde    se    produzca    esa obstrucción   puede   generarse   una angina   o   infarto    (si   se   producen en   el   corazón)   o   un   ictus   (si   se   produce   en   el   cerebro).   Por   eso,   cuanto   mayor   sea   el   nivel   de   colesterol   LDL   en   sangre,   mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular .
Llegados a este punto, lo importante es decir que para disminuir nuestro riesgo cardiovascular y, por tanto, la posibilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular debemos, entre otras cosas, disminuir nuestro colesterol malo o LDL y aumentar nuestro colesterol bueno o HDL.
¿Cuáles son los niveles deseables de uno y otro colesterol?
Te los presentamos en la siguiente tabla.